Las inversiones basadas en el árbol son económicamente rentables, pero debemos destacar toda una serie de beneficios que su cultivo para la producción de madera proporciona al medio ambiente y a la sociedad en general.
BENEFICIOS ECOLÓGICOS Y AMBIENTALES:
1.- Directos (aquellos inherentes a la actividad productiva):
- Formación de suelo forestal,
- Absorción del dióxido de carbono (CO2) atmosférico,
- Liberación de oxígeno (O2) a la atmósfera,
- Liberación de agua (H2O) a la atmósfera, lo que crea las condiciones necesarias para que llueva.
2.- Indirectos
La deforestación de zonas con alto valor ecológico está propiciada por la escasez de madera. Las explotaciones agroforestales evitan los efectos de la deforestación, preservando así la vida de muchos árboles y la flora y fauna asociadas a ellos. Por cada árbol maderable cultivado se previene la destrucción de 16 en los bosques tropicales, que son objeto de explotación para la extracción de madera.
3.- Beneficios Sociales y Culturales
- Creación de puestos de trabajo asociados a la actividad.
- Fomento de la redistribución de la riqueza.
- Enriquecimiento de la belleza paisajística.
- Desarrollo turístico.
Los beneficios medioambientales, sociales y culturales anteriores, íntimamente ligados al ser vivo “árbol”, hacen que la inversión en los productos basados en su explotación racional pueda ser definida, con toda propiedad, como ética.
Como conclusión, nos encontramos con un producto de alto beneficio económico, bien inmueble, comercializable en cualquier momento, y con una actividad ética, que además, posibilita que todo el que lo desee participe de forma activa en la mejora del medio ambiente del planeta.
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